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10 discos de 2007Sin pensar mucho, ahí va una selección de entre lo que yo he escuchado ... siempre algo grande queda fuera!.
The Cult, Springsteen o Steve Earle quedan fuera adrede. Ninguno me parece malo, pero tampoco genial. No he escuchado el de Neil Young ... que seguro que estaría aquí dentro ni ese disco que todo el mundo parece disfrutar de Robert Plant. El de Tesla parece ser un cañonazo, que no he escuchado y, clásicos personales como Cowboy Junkies (Trinity Revisited no aporta nada pese a la presencia de Miss Merchant), PJ, Golden Smog o Mellencamp creo que no han llegado donde podrían. Apuntito de entrar se han quedado Two Gallants y Mark Ford.
Literatura WaitsHacia tiempo que no hablaba de libro alguno. Últimamente me ha acompañado en aviones y hoteles una bio de Tom Waits algo sui generis y que es sencillamente perfecta. Es perfecta porque esta confeccionada a traves de entrevistas y, gracias al cielo, no se centra en los tópicos habituales que suelen acompañar las reseñas sobre Tom.
Esta Innocent when you dream es la tercera bio de Tom que leo y es sin duda la mejor. Esta llena de episodios absolutamente descojonantes y de respuestas en las que es facil imaginarse al entrevistador sin saber que decir ante tan "extraño" entrevistado. Muy recomendable. La curiosidad es que está prologada por Frank Black ... eso me ha dejado algo fuera de juego. Respeto al tipo, pero sinceramente, lo tenía colocado muy lejos de la atmosfera Waits. Por cierto, dije que había leido tres bios. La segunda, tambien recomendable, se llamaba Wild Years (Jay S. Jacobs) y esta llena de episodios en el Tropicana Motel de L.A.
La tercera es una basura llamada simplemente Tom Waits y escrita por un conocido "musicologo" español que ante una alarmante falta de informacion recurre a una penosa historia para enfrentarnos a Tom Waits con algunos de los personajes de sus canciones. Literatura clase C, vamos. Decepcion HarveyLo mismo que cada año hay alegrías, cada año hay batacazos.
Para mi uno de los mas grandes del año ha sido volver ver a PJ Harvey producir un disco sin sentimiento, vacío y alejadísimo de lo que nos proporcionó en el pasado. Si bien fui un absoluto adorador de discos como Dry, Rid of me y To bring you my love - especialmente este ultimo - desde hace MUCHO tiempo no conecto con nada de lo que hace. Ni siquiera con el alabadísimo Stories from the city, stories from the sea de hace ya bastantes años. White Chalk es un pedazo de nada minimalista. Tan nada y tan minimalista que carece de fuerza e interés. Sólo salvo algún tema (When Under Ether), pero en general, resulta una vuelta inutil a sonidos Radioheadicos que no parecía previsible, al menos para mi, despues de Uh Huh Her. En fin, otra vez será. De momento, si quiero un disco de Tori o Kate, me compraré uno de Tori o Kate. No White Chalk.
Evolution, baby!Echando la vista atrás en el blog me he dado cuenta de una cosa. Los grupos de los que suelo hablar están totalmente centrados en mi última época. Puedo parecer un rockero de pro, pero eso, desgraciadamente (o tal vez no), no es totalmente correcto. Mis inicios a los 12-13 años son puramente pop. Es decir, y para dejarlo claro, me compraba El Gran Musical, respetaba las opiniones de Joaquin Luqui, grababa cintas con canciones de Wham y me tragaba religiosamente el Rockopop de Beatriz Pécker. Hay momentos especialmente delirantes en mi background (a ver, cancion favorita en clase de ingles ... In the air tonight de Phil Collins ... aun hoy me pongo colorado!). Luego la cosa mejoro algo, y aunque popero, descubri la MTV y con ella a Bon Jovi, un primo me presentó a Queen y a Love Over Gold (!) ... era 1985 o así.
De todos modos mi mundo se centraba en The Police, Dire Straits y grupos de este palo. Otro momento importante fue una visita a Andorra en la que decidí comprar buena musica - whatever it means - y me hice con el "Paris" de Supertramp y "The Wall" de Pink Floyd. Me encantó, ergo, seguí por este camino pese a regalos inesperados como la banda sonora de "The song remain the same". Más o menos por esa época 85-86 coincidí con un Springsteen-adicto. Escuché Born to run y yo a cambió le conté quien era Peter Gabriel o Stevie Nicks. Ya en el instituto conviví con heavies de pro. Eso mejoro la cosa. El espectro se amplio desde Gary Moore a Wasp, aunque siendo honestos, a mi lo que me gustaba era Terence Trent (precioso regalo de una novia antigua), Eric Clapton (tenia como caché eso de que te gustara Cocaine) y Brian Adams. De hecho ahora recuerdo una de esas adquisiciones vergonzantes ... August de Eric Clapton ... ¡pedazo de bodrio!. Aunque entonces me gustó, claro.
Ya en 3º de BUP vino el cambio más radical. Empecé a comprar el Popu (aunque por él dejé a Los Vengadores y La Patrulla X) y escuché cosillas como Appetite for destruction o Permanent Vacation. Como diría César ... ¡eso te vuela la cabeza!. Por aquel entonces ya tenía "mis grupos". Terence, Brian Ferry, los Smithereens ... pero claro, al lado de Appetite nada tenía color. Ni siquiera mis primeros conciertos de nivel. Recuerdo ir a ver a Duran Duran (época Skin Trade ... un conciertazo, de verdad), Tina Turner o a un Sting en plena fiebre amazónica que ofreció un magnífico concierto en la Monumental de Barcelona.
El Popu lo empezó a cambiar todo en mi vida musical (puede que en la otra también) y conceptos del tipo speedball, Marylin Chambers e Iggy and the Three Stooges empezaron a significar algo para mí. Nunca me alejé del todo de mis gustos pasados (de hecho recuerdo listas de "Lo mejor de los 90" en los que Appetite convivía bien con So, The dream of the Blue Turtles o Tango in the Night). También por esa época empezó mi pasión clásica y Tom, Neil, Bob (mas tarde este, creo recordar) y Lou (un bendito el hombre que me grabo New York en un cassette) empezaron a poblar mi tocadiscos. Lo pagaron Clapton y Sting. Nevermind!. Recuerdo visitas eternas a unos grandes almacenes granadinos con pasta en el bolsillo y discos a 500 pesetas que no quería nadie. Mis compañias de ex-heavies pasados al indie, heavies recalcitrantes e hijos más o menos bastardos de Kim Gordon también ayudaron a ampliar espectro. Es lo que tiene la vida universitaria. Harvest, Transformer, Closing Time o The Heart of Saturday Night vinieron de ahí, aunque también discos de The Cure, los Pixies o de Lloyd Cole.
A partir de ahí conseguí hacer convivir en mi sleazy rock, cantautoras, grunge, gotico y, por supuesto, pop. Imagino que alguien que en 1990 me viera salir de la tienda con un disco de Tin Machine, otro de REM, otro de Tracy Chapman y otro de Simply Red debía pensar que andaba algo descolocado. El caso es que me siento especialmente orgulloso de eso. Si, flipe con el grunge (de hecho creo que es lo que he vivido más a fondo, por edad), pero a la vez me empapaba de Led Zep. Si, escuche a Buffalo Tom, pero también me compraba discos de Dogs d'Amour. Y si, John Mellencamp o Tom Petty eran mis idolos, pero era capaz de conjugarlos con Marylin Manson si hacía falta.
En fin, desde ahí al desastre panoramico actual todo ha sido un suspiro. Los que seguimos creyendo en que esto puede tener algun arreglo hacemos tres cosas. Vamos a conciertos, seguimos comprando discos y hablamos de Gov't Mule o los Jayhawks como si la masa supiese quien son. En fin. En eso seguiremos. De momento, y para celebrarlo, voy a ver si combino a Sonic Youth (Goo), Tom Petty (Wildflowers) y Michelle Shocked (Short Sharp Shocked) in my room. Miss EarleEasy come, easy go. I'll miss Steve. Damn!.
Watch him at Letterman's.
Farris in the lightsHace muchos años había un programa en la radio que merecía la pena y llevaba un señor llamado Paco Pérez Brian.
En ese programa insisto, hace muchos años, escuché por primera vez a un grupo llamado Screaming Cheetah Wheelies que no tenía nada que ver con el grunge, ni el indie, ni el sonido Manchester, ni el power-pop que parecían dominar la escena. Su música era absolutamente exhuberante y cristalizó en varios discos, uno de los cuales - Magnolia - es sin duda una de las mejores grabaciones de los 90.
Digamos que el grupo no se hizo tan famoso como Nirvana y tras problemas varios se disolvió. Este año, el líder del grupo - Mike Farris - ha vuelto a grabar en solitario. El disco es el atronador y tremendamente religioso SALVATION IN THE LIGHTS que, si los tiempos fueran otros, sería sin duda el disco del año, lo comprarían las abuelas en el Corte Inglés y lo radiarían en los cuarenta principales. ¡Qué nivel!. ¡Qué clase!. ¡Qué voz!. ¡Qué canciones!. La sensación que me queda, una vez más, es de injusticia. Probablemente los medios que dedicarán media palabra a esta grabacón serán un 10% de los que deberían. Probablemente nadie escuche jamás esta joya. Y, desgraciadamente, la masa informe y zopenca, seguirá pensando que un gran cantante de rock (en este caso extendido a soul y gospel de forma brillantisima) es una tía con gafas redondas, tamaño mini, tetas postizas y que trata que su voz se parezca lo más posible a la de la gran Aretha Franklin.
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